Ni Una Menos 2022: ¿Qué cambió desde la primera marcha?

Por Camila Costa en Infocielo

El 3 de junio de 2015 el país estuvo atravesado con la aparición del movimiento Ni Una Menos, clave en el cambio cultural y social que sigue manifestándose por la violencia de género y los femicidios hasta el día de hoy.

Semanas antes, el asesinato de Chiara Páez, una adolescente de 14 años que estaba embarazada y fue asesinada por su novio en la provincia de Santa Fe, fue la gota que rebalsó el vaso e impulsó este movimiento, que originalmente nació como consigna.

Infocielo se comunicó con algunas mujeres que desde diferentes perspectivas, abogan por los derechos de las mujeres y luchan contra la violencia machista. Mabel Bianco, Marisa Herrera y Flavia Centurión, nos contaron qué cambió a partir del 2015 y qué es para ellas el Ni Una Menos.

Todo lo que cambió desde el primer Ni Una Menos

Marisa Herrera, Abogada y Doctora en Derecho por la UBA, expresó que “esa plaza repleta de mujeres y personas del colectivo LGBTIQ+ marcó un hito en la historia más reciente del movimiento feminista en la Argentina” y que “fue tal la fuerza de la calle que derribó la frontera y se hizo sentir en la región”.

En ese sentido, la profesional marca la importancia de los pedidos que, en aquella primera marcha, se hicieron escuchar: presupuesto para la implementación de la ley de protección contra la violencia de género; estadísticas en materia de femicidios; apertura de oficinas de violencia doméstica en las provincias; garantías de protección a las víctimas de violencia; acceso a la justicia; capacitación, entre otras demandas.

Además de los reclamos más claros que eran «basta de femicidios» y «basta de violencia de género». “Algunas se han cumplido y otras, las más complejas porque involucran el esfuerzo conjunto de los tres poderes del Estado, la sociedad civil y el sector privado, es decir, de toda la sociedad, aun siguen siendo ‘acciones positivas’ pendientes”, agregó.

Además, en términos de reivindicación popular, el Ni Una Menos ayudó a “mostrar y demostrar que la agenda de géneros es una agenda de derechos humanos, que la feminización de la desigualdad es una clara, evidente y elocuente deuda de la democracia y que actuar en consecuencia constitucional una obligación y compromiso internacional, nacional y provincial/local”, finalizó la abogada.

Por otro lado, Mabel Bianco, presidenta y fundadora de Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), médica y Master en Salud Pública expresó que algunos cambios desde el primer Ni Una Menos son: la creación del INAM, un Ministerio de las Mujeres, un presupuesto y el tan esperado registro de femicidios en la oficina de la mujer.

“Hemos mejorado con más leyes, como la Ley Micaela o la Ley Brisa, pero tenemos la ley del acompañamiento integral gratuito que no se ha podido implementar, no avanza. Todavía estamos sin poder garantizarle a las mujeres ese derecho fundamental”, sostuvo Bianco.

Al respecto, la abogada y presidenta de la ONG “Las Mirabal”, Flavia Centurión, sostuvo a este medio que el Ni Una Menos “es un ejemplo en el mundo de organización política de las mujeres y personas no binarias. Es un capital invalorable porque logramos visibilizar enormemente a la violencia de género y a su vez crear conciencia”.

En ese sentido, aunque manifiesta que todavía predomina la cultura patriarcal, este movimiento logró la “visibilización, el registro de femicidios, la Ley Micaela, la paridad de género y un ministerio de las mujeres, más allá del Gobierno que lo haga, era necesario”.

Asimismo, Centurión contó que el movimiento ayudó a desmontar muchas creencias que se tienen respecto al poder judicial, porque “pudimos ver que existen varones y mujeres que tienen ideas patriarcales y logramos poner en tensión muchas cosas que pasan en el poder como la falta de perspectiva de género, de acceso a la justicia y de capacitación”

A 7 años de la primera marcha, ¿Qué representa el Ni una Menos?
Marisa Herrera cuenta que el Ni Una Menos para ella es “muy importante” porque “constituye un momento de reflexión colectiva; de parar la pelota y valorar todo lo construido a fuerza de lucha y; a la par, tomar dimensión de las resistencias, las trabas, las contra-olas y todo lo que queda por avanzar, ampliar e interpelar”.

“Es una fecha para concientizar/concientizarnos, en todo el camino recorrido y todo el que queda para recorrer y en redoblar ante contextos complejos en el que se pretende poner en crisis nuestras banderas que, no son ni más ni menos, que la consolidación de los derechos humanos”, agregó.

Por su parte, Flavia Centurión contó a Infocielo que el Ni Una Menos representa la sororidad y la hermandad entre mujeres, porque básicamente “es la caída de ese mito que entre nosotras hay competencia. Esa cultura que nos enseño a mirarnos con desconfianza”.

Para Mabel Bianco, el Ni una menos es muy importante porque ella, junto a su fundación, llevan la lucha contra la violencia de las mujeres y femicidios desde hace más de 33 años. “En 2015 cuando fuimos con la Fundación, cuando llegue y veíamos que no podíamos avanzar por la multitud, yo lloré porque las anteriores eran movilizaciones donde apenas éramos 20 o 50 como mucho”, sostuvo.

“Esa masividad me hizo dar cuenta que las cosas iban a cambiar” agregó, aunque expresó que para ella, “lamentablemente no cambiaron tanto porque necesitamos que el cambio sea urgente. No hay tiempo, no nos pueden seguir matando. No puede haber más violencia”.

Entonces, ¿qué cambió desde Ni Una Menos?

En principio, el Ni Una Menos generó un gran cambio social y cultural sobre la violencia de género y los femicidios en Argentina, que se extendió en toda América Latina. Pero, a su vez, generó cambios respecto a leyes y políticas públicas.

Desde el 3 de junio de 2015 hasta hoy:

  • La Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación comenzó el Registro de Femicidios, una de las primeras acciones oficiales a las demandas del movimiento. Antes eran realizadas por organizaciones civiles.
  • En 2015, el Ministerio de Salud de la Nación realizó el Protocolo para la Atención Integral de las Personas con Derecho a la Interrupción Legal del Embarazo (Protocolo ILE), donde retoma los lineamientos del fallo “F.A.L” y agrega consideraciones en cuanto al concepto de salud, incorporando los aspecto físicos, psíquicos y sociales y aclara que el peligro de la salud puede ser potencial.
  • En 2016, la Defensoría del Público de la Nación publicó una «Guía para el tratamiento mediático responsable de casos de violencia contra las mujeres», donde se difundieron a los medios de comunicación una serie de recomendaciones para comunicar estos hechos.
  • En 2017, se sancionó la Ley 27.412 de Paridad de Género en Ámbitos de Representación Política que establece que las listas de candidatos al Congreso de la Nación y al Parlamento del Mercosur deben ser realizadas «ubicando de manera intercalada a mujeres y varones desde el/la primer/a candidato/a titular hasta el/la último/a candidato/a suplente».
  • En 2018 se sancionó la Ley Brisa, en honor a una de las hijas de Daiana Barrionuevo, asesinada por su ex pareja. La normativa, establece un régimen de reparación económica para hijos de víctimas de femicidios equivalente a una jubilación mínima y garantiza la cobertura integral de salud.
  • En diciembre del 2018, se sancionó la Ley 27.499, conocida como Ley Micaela, por el caso del femicidio de Micaela García. En su primer artículo, establece que “la capacitación obligatoria en temática de género y violencia contra las mujeres para todas las personas que se desempeñen en la función pública en todos sus niveles y jerarquías en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación”.
  • Por primera vez, en 2018, se trató en el Congreso Nacional el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del embarazo. Dos años después, el 30 de diciembre de 2020, el Senado argentino aprobó el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en las primeras 14 semanas de gestación. De forma complementaria, sancionó la Ley «Plan de los Mil Días».

Pese a todos estos logros que, sin dudas, son parte de la lucha del Ni Una Menos y los movimientos feministas, aun faltan muchas cosas. «Lo que nos está faltando es la capacidad de articular las respuestas para acompañar a las mujeres una vez que denuncian y evitar que las maten todavía las siguen matando nos siguen matando y no disminuyen los números de femicidios», expresó Mabel Bianco.

«Hoy mas que nunca, para el 3 de junio ratifico la necesidad de seguir luchando y lucharé con todas mis fuerzas para ver si aceleramos esto y conseguimos que se acaben estas muertes que son tan injustas tan inaceptables y ante las cuales nos revelamos. Basta de mujeres y niñas muertas. Basta de femicidios», finalizó.

Hoy, a siete años del primer Ni Una Menos, una nueva marcha se va a realizar en todo el país y nos recordará que, aunque falte mucho para que las mujeres y disidencias puedan dejar de preocuparse por la violencia de género y femicidios, la lucha organizada es clave para generar cambios positivos para el colectivo y la sociedad en general.