De hombres insensatos a mujeres marchando

Desde FEIM compartimos la nota publicada por Melinda Gates en el diario Time Magazine sobre las políticas implementadas por hombres insensatos a mujeres marchando. Si la Fundación Gates cumple sería una fuente de fondos para las ONGs de mujeres muy importantes y tal vez podamos cambiar el mundo. Tomamos nota y la haremos rendir cuentas

Medio: Time Magazine

Fecha: 15.01.2018

Por Melinda Gates

LAS MUJERES SE UNEN AL RALLY EN HOLLYWOOD EN NOVIEMBRE DE 2017  PARA PROTESTAR POR EL ACOSO SEXUAL Y EL ABUSO

QUIZÁS USTED NUNCA SEPA SUS NOMBRES. Ellas trabajan debajo de los titulares y lejos del foco de atención. Cuando reciben el reconocimiento formal de organismos como el Comité del Premio Nobel, es la excepción, no la regla. Pero el hecho permanece: debajo del radar, organizaciones de base lideradas por mujeres están cambiando silenciosamente el mundo.

El año 2017 ha sido un doloroso recordatorio de que cuando los hombres tienen la mayor parte del poder, es demasiado fácil que abusen de él. Pero el momento del ajuste de cuentas provocado por la conversación del “Me too” también ha demostrado que al unirse y hablar con una sola voz, las mujeres pueden inclinar la balanza. Gracias a estas valientes mujeres, los hombres están siendo considerados responsables de sus acciones como nunca antes. Es fácil descartar los susurros de una mujer. Mucho más difícil es ignorar  un movimiento.

Esta es una historia que se repite en todo el mundo. Los movimientos de mujeres han luchado con éxito por los derechos de los trabajadores en Pakistán, los derechos de las viudas en Etiopía y los derechos de las personas con discapacidad en Indonesia. Impulsaron con éxito el fin de la brutal guerra civil en 2003 y ganaron el sufragio en los Estados Unidos en 1920. De hecho, un estudio del año 2012 publicado en la Revista de Ciencia Política Americana , que examinó a 70 países durante cuatro décadas, descubrió que los movimientos de mujeres eran más efectivos para avanzar en el cambio de políticas –particularmente sobre la violencia contra las mujeres– que la mayoría de otros factores, tales como la riqueza de un país o el número de mujeres legisladoras en un cuerpo legislativo. En pocas palabras, las mujeres logran hacer las cosas.

¿Por qué? Por un lado, los movimientos de las mujeres tienden a ser liderados por personas que comparten un interés profundo y personal en el futuro de sus comunidades. Cuando hablé con Leymah Gbowee, quien ayudó a liderar el movimiento que trajo la paz a Liberia, ella me dijo que parte de su éxito radicaba en el hecho de que las mujeres que ella organizó no estaban motivadas por el poder o la política en abstracto: era una cuestión personal. “Se trataba de nuestro sustento o supervivencia” –livehood es la palabra que utiliza la autora en inglés-, dice Leymah.

Los movimientos de mujeres no solo aportan un sentido de urgencia al trabajo que realizan, el profundo conocimiento de los usos y costumbres que rodean sus comunidades ofrecen importantes visiones para lograr soluciones. Cuando las políticas de desarrollo se establecen desde arriba hacia abajo, a pesar de que pueden ser bien intencionadas, su impacto no siempre llega a todos por igual. Las organizaciones de mujeres pueden ayudar a impulsar un progreso más inclusivo y sostenible.

Lo que hace que su historial sea aún más notable, es que muchas organizaciones locales de mujeres se están ejecutando con un presupuesto promedio de sólo U$ 20. 000 al año. Teniendo en cuenta su enorme potencial para mejorar la vida de todos nosotros, creo que es hora de que les demos un aumento.

Así que aquí está mi discurso: si nosotros queremos cambiar el mundo, debemos invertir en las personas que ya están haciéndolo. En 2018, eso significará desafiarnos a nosotros mismos a realizar un mejor trabajo en encontrar y financiar movimientos de mujeres de base –grassroots womens movements, denominados de este modo en inglés. En la actualidad, menos del 2% de financiamiento global para asuntos de género va a las organizaciones de mujeres locales.

En los últimos años, gobiernos como los de Holanda y Canadá han invertido importantes recursos en movimientos de mujeres, y espero que otros hagan lo propio. Puede estar seguro de que Bill y yo lo haremos. Durante los próximos tres años, nuestra fundación invertirá en fondos para mujeres como Mama Cash y redes como Prospera, que brindan apoyo financiero a fondos de mujeres y organizaciones de base en alrededor de 170 países, abarcando desde África hasta Asia y América Latina.

 

Imagine lo que es posible si el mundo decide asociarse con estas organizaciones como aliadas. Imagínense cuánto más podemos lograr si las mujeres que están haciendo tanto para que el mundo avance, finalmente tuvieran nuestro íntegro apoyo detrás.

Tengo la esperanza de que en 2018, haremos más que imaginar ese futuro. Que comenzaremos a hacerlo realidad.

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Gates es copresidente de Bill & Melinda Gates Foundation.  

 

FOTO: TIME Magazine

Artículo traducido por FEIM. El artículo original puede encontrarse en https://www.magzter.com/article/News/TIME-Magazine/From-Mad-Men-To-Marching-Women